El segundo Hijo

Las experiencias que tenemos cuando ya se es madre son diferentes a la primera vez. Se tienen miedos y preocupaciones distintas, se disfruta más porque ya no es todo nuevo y vamos con más tranquilidad. Aunque también andamos más cansadas porque tenemos menos tiempo y más tareas. Y encima se unen los celos del hermn@ mayor y que a veces no sabemos cómo llevarlo. Aquí os hablaré sobre mi experiencia y daré algunos consejos que me han servido así como os invito a que cada una cuente su experiencia al volver a ser madre.
Parte I: Nuestro segundo bebé.
Parte II: Los celos.
Parte III: El tiempo.
Parte IV: Se disfruta más que el primero.
Parte I: Nuestro segundo bebé.
Soy Bárbara mamá de una niña de 4 años, cuando decidimos tener nuestro segundo bebé surgieron muchas dudas. Una de las dudas que más nos rondaba era si llegaríamos a querer tanto al nuevo bebé como a nuestra pequeña, esto nos parecía realmente imposible pero no!! Sí que se puede!! Conforme fueron pasando los meses durante mi nuevo embarazo y con cada ecografía me fui dando cuenta que esos sentimientos, esos miedos... eran totalmente familiares, ya los había sentido antes, aunque disponía de menos tiempo para hacerme fotos de mi tripa o de disfrutarla o mimarla tanto como la primera vez, cada cita con el médico eran nervios por saber que todo iba bien y que nuestro pequeño iba creciendo. Esos primeros movimientos que ya reconoces y sabes que es tu bebe y no gases, la primera patada... todo hace la misma ilusión que la primera vez, todo me iba indicando que sí que este nuevo bebé sería igual de importante que esa personita que ocupa toda nuestra vida y que pronto pasaría a compartirla con su nuevo hermanito. Antes de ser madre, las mamas nos dicen lo que se quiere un hijo y nosotras intentamos imaginárnoslo, pero no lo sabemos realmente hasta que tenemos nuestro bebé en los brazos, pues con el segundo bebé me ocurrió lo mismo, nunca imaginé como el amor se puede multiplicar y querer tanto a las dos personitas más importantes de nuestras vidas.
Así fue como desde el primer día mi hija disfrutó con nosotros del embarazo. Con apenas 8 semanas de mi nuevo embarazo ya se dio cuenta de que mamá tenía más tripa de lo normal y ella que llevaba pidiendo más de un año una hermanita supo desde el primer día que pronto sería la hermana mayor, nosotros le dijimos que no lo sabíamos hasta que no fuéramos al médico y que con la ayuda de una camarita vería si realmente ahí dentro estaba su hermanit@, no queríamos que si la cosa no iba bien ella se llevara una desilusión y queríamos estar totalmente seguros de que todo iba bien antes de decírselo con seguridad.
Por supuesto mi pequeña cotilla que todo lo pregunta, quiso saber cómo había entrado su hermanito dentro de mamá, así que nosotros decidimos contarle que papá había ido a coger una semillita muy especial y que la puso dentro de mamá y día a día la regaba con amor y por eso la primera eco más que un bebe parecía una ranita, y conforme pasaba el tiempo con mimos, amor y todo lo que mamá comía, la barriga iba creciendo y así crecía el hermanito. Las 41 semanas que duró se le hicieron eternas por ello le hicimos un calendario en el que ella tachaba los días y cada día que pasaba contaba los meses, las semanas y los días que faltaban para conocer a su hermano.
A pesar de que ella quería una hermana y todavía nos sigue diciendo que el próximo debe ser la hermana (cosa que no creo que ocurra ya que seguramente nos plantemos en dos que ya son suficientes), le hizo mucha ilusión cuando se enteró que sería un niño y así la hicimos encargada junto con un poco de mi influencia jiji del nombre del futuro hermano.
Vivir estos momentos junto a ella y hacerla participe fue algo muy especial, como se preocupaba cada vez que íbamos al médico, me pedía fotos del hermano y sobre todo al final, nerviosa, preguntaba si ya estaba suficientemente gordito como para nacer. Le explicamos todo lo que ocurriría el día que mamá tuviera que ir al hospital a sacar al bebé de la barriga y así cuando llegó el día aunque con muchos nervios lo vivió con cierta normalidad y vino al hospital a vernos. Y ahí empezó su camino de hermana mayor, en el que ya no sería sólo ella, en el que mami y papi tendría que compartirlos, una nueva etapa de la que ella aunque con momentos difíciles, que ya contaré, vive con una inmensa felicidad y amor hacia su hermanito, su nuevo muñeco que vino por Navidad.
Bárbara.
